domingo, mayo 14, 2006

El rey de la selva




Una fiera
me sujeta con las garras
me devora a mordiscos
me mastica entre sus fauces

yo
en vez de gritar ¡Socorro!
Digo más, más.
Hasta no poder más.

Caigo
Desgarrada
Sangrante
Abierta en dos
Hecha pedazos

Voraz
Continua el festín
Sin dejar una brizna de carne
Una gota de sangre
Hasta sentirse
Lleno
Satisfecho
Dormido
En la sábana

7 comentarios:

Lila Magritte dijo...

Por suerte esta lucha cuerpo a cuerpo no es a muerte. Porque se ve que el rey es peligroso, en todo caso, es él el que queda dormido en la sábana.
Creo que la leona disimula muy bien su peligrosidad... ¿para que vuelva?

Qymera dijo...

Estos canibalismos que no sabemos si son de la carne o del espíritu o de ambos; o quizás hasta autocanibalismos en donde nos ofrecemos a nosotros mismos como ritual de resurgimiento, en donde nunca llegamos a hacerlo del todo. Quién fuera ese dichoso rey que bebiera del ánfora de sus carnes la dulce leche del amor.

antona dijo...

BRUTAL...

salu2

Darilea dijo...

Al final de un plácido jardín
amanece la sabana con la fiera que espera...
Besos.

Rodolfo N dijo...

Bueno, que hermoso festin!
Un cariño

Trini dijo...

...Gozando del placer que da el más crudo amor.

Besos muchos

TOROSALVAJE dijo...

Bien.
Me gusta mucho esa crudeza.
Un saludo.