jueves, septiembre 21, 2006

Cuando llegue el invierno



No lloraré

Ni celebraré un duelo
Ni rasgaré mis vestiduras
Ni me afeitaré el pelo

No llamaré a las plañideras
Para que su voz llegue
Donde no alcance mi aliento

Ni pediré a los penitentes
Que se azoten
hasta desgarrarse el cuerpo


Cuando llegue el invierno

Me sentaré
a ver romper las olas
Contra el acantilado
Bajo la lluvia constante
y silenciosa del orballo

Aunque el viento huracanado de la vida
Haya hecho jirones nuestras velas
Y el mar encabritado astillas nuestra barca

Hay algo inquebrantable
Guardado en lo más hondo
De nosotros

Imagen: "Angel" freco de Giotto

5 comentarios:

Antona antonA dijo...

Queda mucho para que llegue el invierno..
salu2

Noa- dijo...

Disfrutemos antes del otoño...

Saludos

mentecato dijo...

El invierno es para mí la belleza de mis recuerdos de la infancia, porque veo a la abuela en sus menesteres, como un castorcillo diligente, en la cocina abarrotada de especias y frascos de mermelada. Siempre la cocina con un calorcillo amigable, siempre la abuela cantando, siempre la lluvia con su baile transparente y bullicioso. Y las arboledas con sus habitantes mágicos susurrando hermosas historias de vagabundos a orillas del río.

Nosotros, los niños de entonces, regresábamos del colegio y nos desnudábamos en la cocina para el tibio pediluvio. Después, el café de trigo, el pan horneado durante la tarde, las tareas en que conocíamos de bulbos, huesos de la pierna, cosmologías, corrientes marinas, ángulos rectos, batallas de los padres de la patria, nuevas oraciones a la Virgen María, clases de piano, aprendizaje de la misa en latín y de África con sus habitantes de ébano.

Y desde la ventana contemplábamos los carretones que pasaban cargados de nostalgias, cebollas y verduras.

Luego al anochecer el jardinero que nos relataba historias de fantasmas.

Al dormirnos, veíamos seres con capas en llamas, viejos duendes con verrugas y cabezas despobladas. Pero también veíamos hadas que nos amaban y nos cantaban.

Y el arco iris de la mañana siguiente nos había dejado una moneda de oro en los bolsillos para comprarnos un pan de leche o alguna golosina multicolor.

Invierno amado, nunca abandones mi memoria...

Rodolfo N dijo...

Hermosa y valiente tu poesía,pero recuerda que siempre en algun lugar es primavera...
Besos

EL HIPPIE VIEJO dijo...

HOLA FOR

ME PARECIÓ UN BELLO CANTO DE ESPERANZA .

QUE TENGAS UN BUEN DÍA

ADAL