domingo, septiembre 24, 2006

Reencuentro

Me buscas
Me encuentras
Me tomas en tus brazos
Y me dices

Deja que pasen
Los negros nubarrones
Que té ensombran

¿Acaso no recuerdas?

Soy el sol del mediodía
Que besa tus mejillas
La brisa fresca
Que acaricia tus noches
El brillo de tus ojos
El aire que respiras

Ven monta en mi grupa
Y volvámonos a casa

Me abandono mansamente
Y veo como el velo de tristeza
Cae rodando por el suelo.

Imagen; Kandisky

6 comentarios:

Colombine dijo...

también puedes pensar que no viene de fuera. que no hay más luz que la encienden tus ojos .que tuyo es el puñal que puede desgarrar la tristeza.

mentecato dijo...

Qué manantial infatigable de amor es tu escritura.

Qué bello sol del mediodía besando las mejillas. Me recuerda el sol marino de mi pueblo junto a las olas.

Que tu corazón nunca se marchite, pues ya no habría más belleza.

Un abrazo desde el sol primaveral de Chile.

Lila Magritte dijo...

No importa de dónde viene la orden que hace caer el velo. Cuando la invitación es buena hay que tomarla, sobre todo cuando el paisaje que ofrece es ya una fiesta.
Hay que abandonar la tristeza, o al menos hay que estar dispuesto.

Bello poema, Fortunata.

Darilea dijo...

Las tristezas deberían volar siempre fuera del alcance del hombre
Besitos Fortunata.
Pd: Así es como comentaste en mi blog, a veces es tarde.
Pero nunca es demasiado para volver a confiar en los demás

Marga dijo...

Desvelemos el velo... y que caiga!!

Antona antonA dijo...

Me gusto mucho
bss