
Cansada del trajín del día me siento en un banco a esperarle.
Luego según pasan las horas me recuesto, me tumbo me relajo.
Los recuerdos se agolpan en mi mente….
Como aquellos días que felices nos sentábamos mirando el horizonte amplio de promesas y esperanzas.

Tú eras el rey de mis dominios y yo la reina de tus días
Como una guerra el tiempo la distancia y otras cosas han ido desmembrando nuestros cuerpos
Yo mutilada solo puedo soñar con que te abrazo.
Tu cercenado sostienes como puedes el escudo y sigues sin dar por perdida la batalla.
Y es tan fuerte nuestro afán de amar que despojamos al alma de su carne. Para entablar entre nosotros un lenguaje más puro, más sutil que el de la sangre.

Y juntas fundirlas en una sola pieza de un universo diseñado por nosotros